Occidente y el maremoto

Les damos las migajas de nuestra opulencia en la forma de factorías en las que nos fabriquen a costo irrisorio nuestros caprichos. Mientras, como de refilón, les vendemos modelos de consumo a nuestra imagen y semejanza para cuando sean mayores. Pero no les ayudamos a un verdadero desarrollo racional, tal vez porque el nuestro, el único que, al parecer, conocemos, sea el más irracional de los desarrollos posibles. Ni, por supuesto, les ayudamos a establecer redes de vigilancia contra las catástrofes naturales. Total, ¿para qué?

Occidente debería reflexionar.


Cuddalore, La India, después del maremoto. Fuente: El Mundo