El RNA editor

El DNA contiene el código, la llave, y de él emana todo lo demás. La célula tan sólo lee sus intrucciones, ese libro más o menos abierto, y construye las proteínas en sus ribosomas según ese código preciso, para formarnos enteritos, de arriba a abajo: y es que la proteína que no llega a ser propia sustancia del cuerpo regula cómo lo son los demás componentes (es una enzima, decimos entonces). Quiero decir que al final somos todo proteína, luego somos todo DNA.

El RNA se solía ver como un simple traductor: el RNA en su papel de exégeta del DNA. Este laborioso ácido ribonucleico, con sus variantes, es el encargado de colocar en cada posición de la larga cadena que constituye cada proteína cada uno de los elementos discretos que la componen (los aminoácidos) en el preciso orden que viene especificado directamente en la secuencia de nucleótidos de cada gen almacenado en el DNA nuclear. De esta manera, el RNA era considerado algo así como el encargado de talleres de la fábrica celular, siempre a las órdenes estrictas e irrenunciables de las oficinas centrales, del núcleo con su DNA.

Pues bien, parece que las cosas al final no van a ser tan sencillas. Se acaba de evaluar en su importancia (la cosa ya se conocía hace diez años) que el RNA puede ser creativo, puede escaparse a los dictados del jefe: se acaba de constatar que las capacidades de edición del RNA son mucho más importantes de lo que se pensaba, pudiendo modificar la expresión concreta de numerosos genes, dando lugar a variantes proteínicas que vendrían determinadas por mecanismos extranucleares. Por estos mecanismos de edición extranuclear, el DNA tan sólo daría la pauta básica, mientras que la interpretación final estaría a cargo de la maquinaria asociada al RNA. Esto implica dos cosas. Primero, que el DNA, como se viene viendo cada vez con más intensidad (RNA de interferencia y demás), sigue perdiendo su cetro de poder absoluto sobre nuestro desarrollo y nuestra función, quedando cada vez más como un director de orquesta que, si bien marca la pauta general que toda la célula sigue, permite cierta interpretación creativa por parte de sus músicos. Y, segundo, que el número de genes de un núcleo no determina el total de proteínas que se pueden sintentizar a partir de la información que atesoran, sino que el resultado puede ser mucho mayor. Lo cuál podría explicar por qué organismos aparentemente más sencillos pueden tener más genes nucleares que otros, comparativamente más complejos (hasta tres veces el maíz respecto a la mosca del vinagre, por ejemplo).

En definitiva, que cuanto más ahondamos en nuestros propios entresijos, más compleja y fascinante se nos muestra la vida.

Más información en Science Daily.

De hablar y de dar trigo

Japón, 4 millones de dólares para crear la red de alerta de tsunamis del Índico. Y ya van más de 500 millones. Sólo es superado en la lista por Australia, wikipedia mediante, si ésta no se equivoca demasiado. Eso es dar trigo.

El refrendo no vinculante

¿Referendum no vinculante? ¿Con qué diccionario mínimamente lógico se come eso? ¿Con el mismo que la inteligencia militar? ¿No podrían hacer una encuesta? Para ese viaje, total, y así nos ahorramos gastos, y campañas, y sufridos delante de la urna, si te toca en la mesa, que ya es faena, "presidente de mesa de la nada de la nada", tras de p..., una buena cruz, sí.

Empiezo a pensar que todo esto de la consti de las Europas todas es sólo un mecanismo más para que nuestros políticos aparenten, que es que se les da de perlas, aunque no cuelan nunca, claro, normal. Me estoy empezando a inflar, la verdad.