Con la venia de los expertos

No han tardado mucho los paranormalistas en meter baza en el asunto del incendio del Windsor de Madrid. Es que el video con las figuras humanas en esa ventana bajo las llamas en horas posteriores al cerco de los bomberos lo dejaba en bandeja. Lo que nunca comprenderé de este país es que medios pretendidametne serios les hagan el juego ante lo que son, a todas luces, simples tonterias. ¿De verdad que era necesario que "expertos parapsicólogos" salieran a la palestra para descartar que aquellas figuras fueran fantasmas? Con su experiencia inestimable, claro, por supuesto. Vamos, que no sé si echarme a reír o a llorar.

Más información en iblnews, de momento, aunque no he rebuscado por ahí. En cualquier caso, les apuesto algo a que no tarda ni dos horas en aparecer la tontería en todos los medios.

Efectos colaterales

Un análisis inédito (supongo) de la fiesta democrática de ayer:

1) Resultados del referéndum:




 Abstención: 57,67%
 De los votos válidos: Si, 76,72% - No 17,25% - En blanco: 6,03%

   [Fuente: Punto Informativo - weblog]


2) Votos previstos para la Constitución Europea en su trámite parlamentario en el Congreso de los Diputados:




 Votos a favor: 94.8% (332) [PSOE 164, PP 148, CiU 10; PNV 7, CC 3.]
 Votos en contra 5.2% (18) [ERC 8, IU-IC 5, BNG 2, EA 1, CHA 1, Na-Bai 1.]

   [Fuente: Los tres disensos de la Constitución Española]


Explicación:

Si algo demuestra esto es que el parlamento, en lo que se refiere al nuevo tratado Europeo, no representa a la ciudadanía. Matemática simple de la que no saco conclusiones. Pero que no me sorprende nada. Claro.

Esquizofrenia postplebiscital

Me lo acaba de diagnosticar el siquiatra. Dice que es por el referéndum. Como demócrata radical (qué profundo y preciso y cuán denostadado adjetivo), uno tiene que aceptar el resultado de ayer a pesar de todos los graves defectos de forma y fondo y de la participación históricamente mínima. Pero también como demócrata, más radical aún si cabe (impulsado por las circunstancias), uno no puede tragar con un tratado que, en esencia, y sobra lo demás, perpetúa y profundiza un déficit democrático aberrante e impensable en una sociedad avanzada. ¿Qué hago? ¿Emigro a Estados Unidos?

Artículo I-6

Derecho de la Unión

"La Constitución y el Derecho adoptado por las instituciones de la Unión en el ejercicio de las competencias que se le atribuyen a ésta primarán sobre el Derecho de los Estados miembros."



Señoras y señores: esto es un cambio cualitativo que nos deja, teniendo en cuenta lo dicho en la anterior entrada, completamente vendidos. ¿Alguien necesita más datos?

Para los indecisos ante el referéndum del tratado europeo

Mírense los programas electorales para las últimas europeas (www.candidato2004.net) y observen lo siguiente: su vaguedad casi insultante. Y ahora, recapaciten sobre la increíble concreción de algunas directivas que se han venido aprobando en los últimos años o que vendrán tarde o temprano: control de las comunicaciones electrónicas, canon CDs, patentes de software, canon bibliotecas, privatización de empresas públicas,... ¿En qué programa electoral al Parlamento Europeo, única posibilidad regulada de expresión que dejan al pueblo respecto a Europa, dijimos que queríamos esas propuestas tan concretas y que tan directamente nos afectan? Respuesta: la Comisión (que es quien tiene la mayor parte de la iniciativa legislativa, además de ser el ejecutivo) es la que corta el bacalao, no el Parlamento. De algún modo, gracias a esta configuración sui generis de las instituciones, Europa es una tecnocracia, no una verdadera democracia: la comisión está formada por personalidades no elegidas por los ciudadanos (no son parlamentarios, como ocurre con los miembros de cualquier ejecutivo nacional): "Los miembros de la Comisión serán elegidos en razón de su competencia general y de su compromiso europeo, de entre personalidades que ofrezcan plenas garantías de independencia" (art. I-26-4 del nuevo texto). Durante mucho tiempo esta tecnocracia nos ha ido bien, sobre todo en España, donde nos faltaba una modernización evidente (la avanzada Europa tenía mucho que enseñarnos). Pero son los tecnócratas europeos (en vez de los partidos o los parlamentarios) los que gestan los verdaderos programas de la Unión (sin programa electoral de por medio, es decir, sin elección posible del ciudadano), cosa que resulta en un defecto democrático de base (en una aberración, en realidad), con obvias repercusiones. Leyendo el texto del nuevo tratado, salta a la vista que la situación se quiere consagrar ya que ni las instituciones ni su funcionamiento cambian en lo importante: la (triste) conclusión que yo saco es que Europa no quiere ser más democrática, sobre todo si pensamos que, aprovechando que nos sentábamos a debatir el tema (bueno...), teníamos una oportunidad histórica de oro. La cosa es mucho más peligrosa de lo que nos han dejado ver, sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de que, a partir de ahora, Europa no sólo emitirá directivas (ahora, "leyes marco") que se han de adaptar a cada país tras un proceso más o menos largo que deja cierta (muy poca, en realidad) capacidad de maniobra: es que, con el nuevo texto, Europa puede aprobar leyes europeas directas, de aplicación inmediata en todos los países. Ciudadanos europeos (y europeistas en casi todos los casos): ¡ES MUY NECESARIO EL NO!