tag:blogger.com,1999:blog-9518083.post-1108381102996372682005-02-14T12:23:00.000+01:002005-02-14T13:20:10.186+01:00Para los indecisos ante el referéndum del tratado europeoMírense los programas electorales para las últimas europeas (<a href="http://www.candidato2004.net/">www.candidato2004.net</a>) y observen lo siguiente: su vaguedad casi insultante. Y ahora, recapaciten sobre la increíble concreción de algunas directivas que se han venido aprobando en los últimos años o que vendrán tarde o temprano: control de las comunicaciones electrónicas, canon CDs, patentes de software, canon bibliotecas, privatización de empresas públicas,... ¿En qué programa electoral al Parlamento Europeo, única posibilidad regulada de expresión que dejan al pueblo respecto a Europa, dijimos que queríamos esas propuestas tan concretas y que tan directamente nos afectan? Respuesta: la Comisión (que es quien tiene la mayor parte de la iniciativa legislativa, además de ser el ejecutivo) es la que corta el bacalao, no el Parlamento. De algún modo, gracias a esta configuración <span style="font-style: italic;">sui generis</span> de las instituciones, Europa es una tecnocracia, no una verdadera democracia: la comisión está formada por personalidades no elegidas por los ciudadanos (no son parlamentarios, como ocurre con los miembros de cualquier ejecutivo nacional): "<span style="font-style: italic;">Los miembros de la Comisión serán elegidos en razón de su competencia general y de su compromiso europeo, de entre personalidades que ofrezcan plenas garantías de independencia</span>" (art. I-26-4 del nuevo texto). Durante mucho tiempo esta tecnocracia nos ha ido bien, sobre todo en España, donde nos faltaba una modernización evidente (la avanzada Europa tenía mucho que enseñarnos). Pero son los tecnócratas europeos (en vez de los partidos o los parlamentarios) los que gestan los verdaderos programas de la Unión (sin programa electoral de por medio, es decir, sin elección posible del ciudadano), cosa que resulta en un defecto democrático de base (en una aberración, en realidad), con obvias repercusiones. Leyendo el texto del nuevo tratado, salta a la vista que la situación se quiere consagrar ya que ni las instituciones ni su funcionamiento cambian en lo importante: la (triste) conclusión que yo saco es que <span style="font-style: italic;"><b>Europa no quiere ser <u>más</u> democrática</b></span>, sobre todo si pensamos que, aprovechando que nos sentábamos a debatir el tema (bueno...), teníamos una oportunidad histórica de oro. La cosa es mucho más peligrosa de lo que nos han dejado ver, sobre todo si se tiene en cuenta el hecho de que, a partir de ahora, Europa no sólo emitirá directivas (ahora, "leyes marco") que se han de adaptar a cada país tras un proceso más o menos largo que deja cierta (muy poca, en realidad) capacidad de maniobra: es que, con el nuevo texto, Europa puede aprobar leyes europeas directas, de aplicación inmediata en todos los países. Ciudadanos europeos (y europeistas en casi todos los casos): ¡ES MUY NECESARIO EL <span style="font-weight: bold;">NO</span>!<br /><div class="img-center"><br /> <img src="http://img175.exs.cx/img175/5860/EuropaNO.jpg" /><br /></div>El aldeanohttp://www.blogger.com/profile/09478213308019289006noreply@blogger.com